Libros

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Gabinete poético - 3



Abro las puertas chirriantes de mi gabinete poético y dejo a la luz de ustedes una nueva obra. Se trata de un poema de la indispensable Laura Cesarco Eglin (autora de la que ya he hablado en este blog) perteneciente al libro "Los brazos del saguaro"*. Pasen, miren, tomen nota: disfruten.







Habitar con propiedad

Está leyendo. No sé
qué le dice un árbol a ella
un árbol en la calle donde vive, la copa
en el segundo piso, ella en el tercero
verde desde ahí vive. Entre las ramas
la pelota cae fácil; la media azul demora
un poco más. Le calcula tres horas
con el viento de abril hasta madurar.
Ese es el recorrido al piso. Un damasco
con el contexto del árbol en el fondo es
más jugoso porque está pronto para ella
desde la copa, un intermedio, como todo.
Lo que se mira bien se lleva al medio
de ahí sale la tinta para decir árbol
que corra en los dedos las huellas
de la corteza, empieza a definirse un artículo.
El acercamiento




*Los brazos del saguaro, Laura Cesarco Eglin, Yaugurú, 2015.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Anoche leí de un tirón el nuevo libro de Liscano






   Lo relatado en Los orígenes -su conmovedora piedad filial recuerda a “Entre ellos” de Richard Ford- gira en torno a la figura de los padres del autor, su familia. Carlos Liscano sigue la pista de sus ancestros, narra con sencillez, claridad y concisión. Todo se vuelve sumamente íntimo pero a la vez cierta universalidad se revela: al arrimarnos esas vidas también se nos acerca su entorno, su contorno, un trasfondo en movimiento que es, ni más ni menos, la representación de diversos momentos del siglo veinte uruguayo. Como un explorador de la memoria (y el olvido) Liscano se sumerge en los antecedentes de su sustanciosa vida (dudas, sospechas y ratificaciones), luego la (re)transita aprovechando el filtro de la distancia que el presente nos ofrece. El resultado es una serie de cuadros donde disfrutamos el paisaje de sus recuerdos familiares, el barrio de su infancia, los rostros idos con los que ya es imposible dialogar. El texto de Liscano no es un simple desahogo catártico, se trata de una (re)construcción identitaria que, aunque personal, nos atañe como lectores. Porque nos ofrece emoción, nos conmueve y nos anima a reflexionar. En mitad de la lectura me sentí interpelado: “Alguien, al promediar la noche, seguirá leyendo”. Me enderecé en la cama, dejé a un lado estos apuntes y seguí leyendo hasta el final.








martes, 12 de noviembre de 2019

Gabinete poético - 2



Continúo montando las piezas de este Gabinete poético. Hoy es el turno de Daniel Zayas Aguilera, notable poeta cubano que ha tenido la gentileza de prestarme un texto perteneciente al libro “Partos bajo tierra”*. Con él, con este poema, la sala embellece. Bienvenidos. 





Poema en el que abuela pregunta por sus perros

Que seas feliz, feliz, feliz...
Abuela canta entre el bullicio.
Tío sube más la radio porque abuela canta
y no escuchó si fue bola o strike.
Yo aguardo el instante en que ella descubra
la complicidad de su nariz y la mía
para recordarle que soy su nieto
y recurrir a uno de esos noviembres
en que ella trazaba una línea sobre mi cabeza
para mostrar la evolución de mi estatura.
Finalmente me toma de las manos,
echa a llorar de la vergüenza
y, mientras le explico cuánto he crecido
ausente de sus días,
vuelve a preguntar por sus perros,
a rogar que no los maltraten,
a exigir el almuerzo que niega haber comido
o a entonar las notas de esa canción:
Que seas feliz, feliz, feliz
es todo lo que pido en esta despedida...
Y yo vuelvo a quedar sin edad ni rostro
como esas líneas inconclusas
en una pared de su cuarto.




* Partos bajo tierra, Daniel Zayas Aguilera, Ediciones Loynaz, 2017.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Gabinete poético - 1


Quizás con el objetivo de darle sentido y utilidad a mi blog pongo en marcha este “Gabinete poético”. Es decir, una habitación virtual donde pretendo exhibir -para estudiosos y/o curiosos- poemas que considero importantes desde mi gusto, “saber” y sentir. El primer cuadro de esta exposición es un bello texto de Pablo Barrios perteneciente a su conmovedor poemario “10/33 y otros cantos”*. Pasen, intervengan en este (mi) gratuito y arbitrario juego.





1

desaparecer
bajo tierra
al igual que

o mantenerme a flote
como ahora

ver árboles
estelares
brillantes
caracoles

tirarles sal

ver los astros
expandirse una
vez más

como siempre








* 10/33 y otros cantos, Pablo Barrios, Solazul ediciones, 2016.

lunes, 21 de octubre de 2019

Libreta insomne en la FIL de Montevideo (Espacio Marosa)



Cuando me avisaron que en menos de 48hs presentaba Libreta Insomne en la FILde Montevideo no supe si alegrarme o preocuparme, si empezar a difundir por todas partes (redes, las malditas y necesarias redes) o ponerme a elaborar un nuevo texto para el inesperado evento. Finalmente decidí reciclar el texto de la primera presentación -que funcionó casi tan bien como en aquella- y bromear sobre mis presentaciones de libros en jornadas de lluvia (chiste que ya da más miedo que gracia). Salió bien. Aunque en la fotografía mi cara no parece atestiguarlo, me divertí. Me acompañaron, como pueden observar, Betty Chiz y Diego Cubelli (por Espacio Mixtura) y María José Pedraja en representación de la Editorial Primero de Mayo. Como cierre leí el primer poema del libro que transcribo para ustedes a continuación:


Nadie hay detrás de la puerta,

el error es quedar a la espera del sonido;
eso que se mueve:
luces y sombras.
Nadie hay detrás de la puerta,
de ninguna,
solo existen umbrales hacia dentro.
No esperes el giro de los picaportes,
apenas unos zapatos tras las hendijas,
y todo el brillo,
toda la luz y el fuego
del mar que se disipa.


PD: un placer disfrutar del Espacio Marosa. 



miércoles, 9 de octubre de 2019

DES/AMOR




   Cuando Rodolfo Santullo -en un pos partido de fut5- me invitó a participar de la octava entrega de Cuadernos de Ficción acepté casi sin pensarlo. Conocía la colección (coordinada por Santullo y editada por Estuario), sabía que el tema iba variando cada año, e incluso tenía en mi biblioteca dos ejemplares de entregas anteriores (Fóbal, 2013 y Aventurero, 2014). También me seducía mucho la idea de las ilustraciones. Rodolfo venía maquinando la posible temática de esta nueva entrega pero demoraría unas semanas en confirmarla. A mí no me importó. Un par de partidos después, Rodolfo nos dijo que el título sería Amor-Desamor o algo parecido. Finalmente, respetando la tradición de la colección de resumirlo en una sola palabra, se decidió por el que ahora ustedes conocen: DES/AMOR.
   
   11 escritores + 11 ilustradores: Eduardo Aguirre (ilustra Marcos Vergara); Miguel Avero (ilustra -de forma inmejorable- Max Aguirre); Camilo Baráibar (ilustra Joel Correa); Gonzalo Baz (ilustra Ángel Mosquito); Leonor Courtoisie (ilustra Laura Carrasco); Carolina Cynovich (ilustra Leonardo Sandler); Diego de Ávila (ilustra Bruno Chiroleu); Carol Milkewitz (ilustra Guillermo Hansz); Miguel Ángel Molfino (ilustra Pablo Fernández); Diego Recoba (ilustra Andrés Alberto); Valentina Viettro (ilustra Nicolás Peruzzo).
   
   Tal como mencioné en la primera presentación agradezco a Rodolfo por su generosidad, y a Martín Fernández y todo el equipo de Estuario por el enorme trabajo. También a Max Aguirre por su maravillosa ilustración acerca de "La puntada del corredor". 
   
   Por último, para acrecentar mi felicidad (si esto es posible), comparto antología por primera vez con mi gran amigo de la vida y la literatura: Camilo Baráibar.

   Ahora -como se estila decir- el libro es de ustedes.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Micaela Moon por Juan Pablo Moresco




Si entre mis obras hay una que parece no querer sucumbir ante las tinieblas del olvido, esa obra es Micaela Moon. No se trata de un virtud específica de dicho texto sino de la ferviente y generosa voluntad de algunas profesoras amigas que se han encargado de difundirlo en las aulas de secundaria. También el profesor Juan Pablo Moresco ha tenido esa gentileza, y de él es el texto que recupero y comparto a continuación. Como siempre, agradecido.


El poeta y su doble


Un personaje único
Micaela Moon es una ficción que gira en torno a un único y anónimo personaje, un personaje que aparece como una voz sin nombre, que nos muestra el nebuloso y húmedo mundo que lo rodea, que nos narra desde su profunda y oscura subjetividad con tramos de infrasciencia. El resto es un nombre. Y borrosas figuras que apenas hablan o aparecen o cruzan por la narrativa íntima de ese único personaje.
La soledad es un estado que queda claro en la narración, pero es acompañada de un delirio innegable. La obsesión por una autora, la quijotesca ansiedad de lectura y el inútil intento ansiolítico del alcohol que se manifiesta en flashback con amnesias misteriosas. Sumado a esto el ambiente oscuro de una ciudad gris, siempre bajo el velo de la lluvia, hacen que la realidad que nos muestra el narrador, con sus inconsistencias, se vuelva cuestionable. Y si no cuestionamos su lucidez, la historia puede parecernos incompleta.
Debido a la importancia del narrador como personaje central, es que debemos analizarlo para poder comprender el resto que se manifiesta a través de él. El resto es Micaela Moon. Pero… ¿quién es Micaela Moon?

Micaela Moon
Inmediatamente tuve el libro en mis manos, luego de haber leído la contratapa y su firma, un -quizás antojadizo- juego de relaciones de nombres se me vino a la mente: Micaela Moon --> Luna Miguel -->Miguel Avero. La cadena de nombres entre personaje y autor, pasando por la musa, era perfecto. Es probable que mi lectura haya quedado flechada por ese juego, pero encontré luego varios elementos que me permitieron sostenerlo.
Micaela Moon no establece contacto explícito con el personaje, se manifiesta como un nombre, un perfil de Facebook y la firma de una autora que tiene ya cinco poemarios publicados dentro de la ficción que nos acerca Avero. La existencia de Micaela Moon no trasciende la identidad de una poeta, no es más que un nombre en la tapa de cinco libros, no es más que el perfil desde donde se publican frases poéticas, no es más que la promesa de su inminente llegada a Montevideo. Micaela Moon nunca se corporiza en la ficción, nunca se hace presente a no ser a través de su obra.
El narrador nos cuenta que “Ella se conecta a las 3 am”. Su actividad consiste en la publicación de estados y en que permanece conectada en el chat, pero a pesar de los insistentes mensajes del narrador, Micaela no responde. Existe como autora, como poeta, como escritora. En la narración la única manifestación de Micaela son una serie de fotos que si no fuera por la portada del libro de Avero (a la que Luna Miguel le presta su imagen) podríamos imaginarnos como quisiéramos, ya que el único elemento descriptivo que nos acerca el narrador es la boca de la mujer: “Micaela Moon tiene unos labios gruesos y profundamente rojos, como una rosa arrugada por un puño de hombre (…). Y de esos labios salen fotos”. Cuando el narrador parece querer decirnos más sobre la apariencia de la mujer, “Nuestra mirada se eleva recorriendo lentamente el cuerpo de la fotografía…”, solo nos quedamos con las sensaciones que este experimenta al verla, no hay datos, no ofrece detalles ni rasgos que nos ayuden a imaginar el personaje sin anclarnos en la imagen de Luna Miguel. Sin duda, desde lo visual, Micaela Moon tiene la boca y la cara de Luna Miguel.

            ¿Micaela Moon es la hermana menor de John Vincent Moon?
Jorge Luis Borges publicó en 1944 el libro Ficciones que consta de un conjunto de 17 relatos. Entre los textos que corresponden a la sección de Artificios algunos tratan el tema del traidor y el héroe, como el cuento homónimo a esta temática referida o “La forma de la espada”. Podemos agregar, por su parte, que Micaela Moon publicó “Donde un hombre y una daga”, un poemario que trata sobre la traición y la mentira.
En el magistral cuento de Borges aparece un personaje que no solo por el apellido vamos a emparentarlo con el de la nouvelle de Avero: John Vicent Moon. Esta narración es todo un artificio, ya que se trata de una metanarración: el encargado de narrar la historia dentro de la historia será definido como “el Inglés de La Colorada”. Lo interesante es que el primer narrador sostiene que “su nombre no importa”. De ahí en adelante el protagonista de la historia será Vincent Moon, cuando en realidad el principal personaje de la narración, de acuerdo con la acción, será el anónimo narrador. Este es el primer paralelismo que podemos establecer entre “La forma de la espada” y “Micaela Moon”: el narrador de ambas historias se conserva anónimo mientras los nombres que resaltan en la historia son de apellido Moon.
En la narración de Borges al final se puede hallar un sentido a este anonimato: el inglés, personajes con características heroicas en contraposición con Vincent que se presentaba como un intelectual cobarde, confiesa que en realidad él es Vincent Moon. De allí en adelante pasamos a la interpretación.
La cicatriz que tenía el Inglés y que atemorizaba a todos, tenía la forma de una media luna. Recordemos esto: la mitad de una luna. Si analizamos la impresión que generaba el Inglés de La Colorada en el inicio de la narración, la imagen no concuerda en nada con el intelectual cobarde que parece ser Vincent. A esto le tenemos que sumar unos episodios con tintes oníricos: “otro, el que más valía, murió en el patio de un cuartel, en el alba, fusilado por hombres llenos de sueño”, “Aquí mi historia se confunde y se pierde”, “Esa tarde, en la plaza, vio fusilar un maniquí por unos borrachos”. Estos pasajes pueden ayudar a sostener la conjetura de que en realidad el Inglés y Moon eran la misma persona, no que hubo un cambio en los nombres o en los roles, sino que en el mismo hombre existieron los dos: el racional e intelectual, que llegó con la ideología y la razón a tomar las armas; y por otra parte, pero dentro del mismo, el pasional y enérgico que llevó a la práctica la lucha de la teoría del otro.
El narrador de Micaela Moon no es solo un lector, es también un escritor, vencido por la soledad y los libros. Pero en varias escenas cercanas al sueño aparecen los libros de la poeta pero también sus apuntes, a la vez que siempre se plantea confusión: “No tengo idea de cuántas horas dormí”,Observo el desorden habitual de mi habitación (…): Un final mejor se encuentra desparramado sobre la alfombra naranja, veo también allí algunas hojas con garabatos, proyectos de escritura que quedaron justamente en eso …”, el sueño que parece repetirse como un deja vú en la realidad, la botella de vodka que siempre parece vaciarse sin mencionar el momento, como si el momento en que se toma también se borrara junto lo que se hizo mientras se bebía (narrador infrasciente): “latas de cerveza cuya procedencia ignoro”, “una lámpara con la bombilla rota”.
Lo que hace en las noches nunca queda claro, qué escribe además de leer. El alcohol parece llevarse todo lo que hace por las noches, y eso es desconocido para los lectores y por el propio narrador, tan obsesionado con Micaela Moon que olvida quién es él mismo.
Cuando llega al boliche donde finalmente se presentará la poeta, nadie parece conocerla. Intenta hacer un par de averiguaciones a una pareja sentada a su lado, pero ellos “lo miran como si les hubiera contando un chiste malo, se miran entre sí”. ¿A qué se debe esa incomprensión de la pareja? ¿A qué se debe la indiferencia del público? Finalmente, el único que termina leyendo en ese ambiente de caos y confusión, entre la noche que siempre llueve y se mezcla con alcohol, es el anónimo narrador, el narrador que lee un poema de Micaela Moon, la poeta que para el narrador -que aún se niega a sí mismo- nunca aparece.
Vuelvo a las palabras de la contratapa de Luna Miguel: “…uno tiende a pensar que Micaela Moon nunca ha existido, y que sus versos solo son la alucinación de los que piensan que la literatura vale más que la propia vida. Micaela Moon no existe”.
¿Es el narrador un poeta anónimo que se disfraza a través de un alter ego para trascender su propia soledad, su miedo? ¿Es la lluvia el telón de fondo del sueño, el velo que disfraza la realidad y la trasmuta? ¿El narrador es Micaela Moon, la máscara de un poeta maldito? ¿Es Micaela Moon la hermana menor de Vincent Moon, la parte ignorada de un alma escindida por el miedo y la contradicción de la naturaleza humana?

Juan Pablo Moresco
marzo de 2018

Gabinete poético - 3

Abro las puertas chirriantes de mi gabinete poético y dejo a la luz de ustedes una nueva obra. Se trata de un poema de la indispensable ...